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¿Autónomo o sociedad? ¿Qué es mejor?

Cuando una persona quiere emprender, una vez decidida la actividad económica o negocio a poner en marcha, tiene que elegir sobre la forma jurídica en la que va a llevar a cabo la actividad, es decir, si se realiza como AUTÓNOMO INDIVIDUAL (persona física) o bien como SOCIEDAD (persona jurídica).

La decisión inicial no es definitiva. Muchos que comienzan como AUTÓNOMOS acaban constituyendo una sociedad por muchas razones que ahora expondremos. También otros, por otras razones reculan a la forma jurídica de AUTÓNOMO cuando eran primeramente SOCIEDAD.

¿Qué hay que tener en cuenta para tomar esta importante decisión?

  1. VOLUMEN DE INGRESOS DEL NEGOCIO:

Un AUTÓNOMO tributa directamente por IRPF (renta) y esto significa que sus ingresos directos, dependiendo del volumen de ingresos, puede oscilar del 19% al 45% de su beneficio.

 

Una SOCIEDAD tributa por IMPUESTO DE SOCIEDADES, el cual puede oscilar entre el 15% y 35% sobre el beneficio imputado.

 

  1. CONTRATAR TRABAJADORES:

El solo hecho de contratar a un trabajador, aunque solo sea a uno, es aconsejable continuar la actividad económica como SOCIEDAD, ya que el riesgo asumido con el trabajador debe asumirlo la persona jurídica y no la persona física (autónomo). Si el negocio va mal, si eres una sociedad es la sociedad la única responsable (con alguna puntualizaciones para el administrador de la sociedad), pero si eres autónomo y la empresa va mal eres tú mismo como persona física la que arrastrará esa deuda y deberás hacer frente con todos tus bienes que tengas como persona física.

 

  1. PRESIÓN FISCAL DE LA ADMINISTRACIÓN TRIBUTARIA:

Por el simple hecho de ser AUTÓNOMO (persona física), eres más débil jurídicamente hablando, por lo tanto es mucho más fácil tener encima a todas las administraciones, para intentar exprimirte al máximo, entre ellas la AEAT, donde ejercerá una gran presión a nivel de todos los impuestos y modelos que tengas que presentar, IRPF, IVA… cosa que con una SOCIEDAD (persona jurídica), bien montada y llevada, no pasa o pasa en un grado muy inferior al autónomo. Solamente por el ahorro en tiempo y dinero que vas a tener en las comprobaciones limitadas, inspecciones y sanciones de AEAT, ya te merece la pena una sociedad.

 

  1. RIESGOS DEL NEGOCIO Y LIMITACIÓN DE RESPONSABILIDADES:

Las SOCIEDADES, tienen responsabilidad limitada por lo que el empresario solo responde de sus deudas con el patrimonio de la empresa. Mientras, el autónomo tiene responsabilidad universal, es decir, con sus bienes presentes y futuros. En ese sentido, si el riesgo de la actividad es grande es recomendable pasar a sociedad limitada y ‘proteger’ el patrimonio personal y familiar.

Como riesgo grande podemos entender tener TRABAJADORES, PRESTAMOS o HIPOTECAS, GRANDES INVERSIONES EN MATERIAL O SERVICIOS, RESPONSABILIDAD CIVIL ELEVADA en caso de cometer un error que genere perjuicios.

 

La principal diferencia entre ambas figuras, y que determina la balanza hacia una u otra, es el volumen de ingresos que determinará los impuestos que se deberán asumir. En el caso de los autónomos tributan por el IRPF todos los beneficios obtenidos por la actividad. Se trata de un impuesto progresivo, por lo que será beneficioso para los trabajadores por cuenta propia que no tengan grandes ingresos. En concreto, los tramos oscilan entre el 19% y el 45%.

Por el contrario, al constituirse como sociedad limitada, los ingresos de la empresa tributan por el Impuesto de Sociedades (IS), que establece un tipo general del 25%. Además, hay que destacar que existe un tipo reducido del 15% para nuevas empresas que cumplan ciertos requisitos. No obstante, los ingresos que pueda recibir como retribución de su trabajo en la sociedad si tributan en el IRPF. Teniendo esto en cuenta, cuando la actividad empresarial comience a ser elevada, alcanzado los tramos altos de IRPF que mayor carga fiscal asumen, será recomendable constituirse como sociedad limitada para tributar por el Impuesto de Sociedades.

Otro factor a tener en cuenta es el riesgo del negocio. La sociedad limitada, como su nombre indica, tiene responsabilidad limitada por lo que el empresario solo responde de sus deudas con el patrimonio de la empresa. Mientras, el autónomo tiene responsabilidad universal, es decir, con sus bienes presentes y futuros. En ese sentido, si el riesgo de la actividad es grande es recomendable pasar a sociedad limitada y ‘proteger’ el patrimonio personal y familiar.

Pasos para crear una sociedad:

  1. Decidir varios nombres para la razón social.

  2. Realizar los estatutos de la sociedad.

  3. Constituir depósito para el capital social.

  4. Alta o modificación del RETA (autónomo).

  5. Alta empresa en AEAT respecto IAE.

Para proceder adecuadamente en todos estos pasos, deberas buscar a un profesional que te asesore y gestione bien la creación. Una mala gestión inicial puede acarrear que ese negocio no llegue a levantar cabeza nunca.

El buen asesoramiento empresarial también se obtiene por las recomendaciones del tipo de sociedad que encaja más con tu situación personal y tipo de negocio que quieres montar. Para ello tenemos muchos tipos de empresas diferentes como:

S.L.: Sociedad Limitada

S.L.P.: Sociedad Limitada Profesional

S.L.N.E.: Sociedad Limitada Nueva Empresa

S.R.L.: Sociedad Responsabilidad Limitada.

S.C.C.L.: Sociedad Cooperativa Catalana Limitada

S.A.: Sociedad Anónima

C.B.: Comunidad de Bienes.

Nosotros somos un bufete de abogados especializados en empresa, en negocios en general, y podemos ayudarte en el asesoramiento que precisas para decidir que hacer y cómo. Además, somos punto PAE-CIRCE oficial del Ministerio de Industria para el asesoramiento de emprendedores y somos especialistas en creación de COOPERATIVAS (SCCL).

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